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2 de mayo de 2011

Republicanos, pinchen aquí

(Monárquicos, no lo tomen al pie de la letra).

Imaginen que cualquier español puede optar al cargo de jefe de estado, imaginen que pueden elegir al jefe de estado con su voto, imaginen que se abolen los títulos nobiliarios, imaginen que es la monarquía quien toma la iniciativa para reinstaurar la república (puede que sea un soñador pero qué bonito sería). Imaginen, no sean remolones, es fácil si lo intentan. Imaginen que los Borbón -ahora plebeyos- se instalan en el 5º izquierda y se hacen vecinos de los Pérez.

Enlace William-Catherine (29-04-2011)
Fotos diario The Guardian

A lo largo del día 29 de abril el periódico The Guardian nos ofreció en su web cómo podría ser la realidad informativa en una república un día en el que se casase el nieto del exrey (o así lo imaginé yo). La otra realidad no menos cruda (ver imagen), de la que también informaba, era que se casaba un nieto de la reina de Gran Bretaña.

La monarquía es uno de esos anacronismos que sobreviven en España desde la Edad Media. Es un sinsentido que en el siglo XXI siga habiendo tronos, coronas y derechos dinásticos. No los hay. No hay tronos, coronas o derechos dinásticos que permitan que una familia valga más que otra. Este no es un debate sobre la dictadura de Franco, sobre Juan Carlos I, sobre los gastos de la Monarquía o sobre la Guerra de Sucesión. Felipe, Príncipe de Asturias, debe renunciar a los privilegios que tiene su familia para ejercer el cargo de jefe de Estado. No puede haber excepciones al artículo 14 de la Constitución. Todos plebeyos.

Pero también pueden tomar la iniciativa el PP y PSOE. Solo tienen que ponerse de acuerdo (en otras cosas ya lo han hecho). Lo sensato es que no haya monarquía pero ¿quién le pone el cascabel al gato? La inoportunidad del momento siempre se va a alegar como excusa para no tomar decisiones. La reforma del Título II (el que regula la Corona) requiere dos mayorías de dos tercios en ambas cámaras de representación y dos consultas a los ciudadanos, es decir, reformar el Título II es tan gravoso como sustituir la Constitución entera (curiosamente, ahora está pendiente en España la reforma de su artículo 57 que habla de la preferencia del varón sobre la mujer en la sucesión al trono y se tendrá que reformar la Constitución de esta manera)... Quién sabe, quizá Felipe de Borbón sea republicano.

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