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7 de marzo de 2012

BancarrOTITIS

(primera carta de la serie “Cartas a JB”)

Hola JB

Cuánto tiempo, ¿verdad? ¿Cómo marcha la vida? Hacia adelante, supongo. Aquí, el PP ha vuelto a ganar las elecciones. Acaba de llegar al poder y está en plena efervescencia reformista. Lógico, es un partido reformista. Por ejemplo, el ministro de Justicia (es Gallardón... que sigue prosperando) dijo el otro día en una rueda de prensa que va a introducir la prisión permanente revisable, otrora llamada cadena perpetua. Pero tiene razón, si es revisable deja de ser perpetua. La cuestión es que dijo que le va a caer la permanente revisable (tendremos que acostumbrarnos al término) al que haya cometido un delito de máxima gravedad y máxima reprochabilidad social. La pregunta surge inmediata ¿Qué pasa con los delitos graves que pasen socialmente inadvertidos? Se podría dar el caso de dos sentencias diferentes para dos delitos idénticos. Claro que sí, la prisión permanente sería para el criminal que ocupó las portadas al día siguiente de ser detenido. Se ve que si no tienes la toga puesta se te pueden escapar estupideces antijurídicas.

Siempre habrá alguien a quien echar la culpa

Y toda esta efervescencia es porque estamos en crisis. Y es gorda. Hasta hay un país que está en bancarrota. En Grecia se pasó de hablar de la devolución de los frisos del Partenón a hablar de la venta de alguna isla del Egeo. Y ahora está todo dios apoquinando para pagar a los funcionarios griegos. La comparan con la Gran Depresión de los años 30. Estamos viviendo un momento histórico, así que supongo que contentos. ¿Habías oído hablar del rescate financiero? Imagino que no. Los países para financiarse se endeudan para luego devolver el dinero a cierto interés. Pues bien, si el tanto por ciento de esos intereses es muy alto surge el riesgo de impago de la deuda. Aparte de Grecia, Portugal e Irlanda han necesitado del dinero de la Unión Europea para financiarse. No sé si te lo he contado con exactitud pero supongo que te haces una idea.

España también está teniendo problemas con el déficit y con los intereses de la deuda. Y los políticos españoles han decidido meterle mano a la Constitución para que dé la impresión de que España es un país serio y confiable. Se demuestra que para cambiar la Constitución solo hace falta voluntad para hacerlo. El año pasado, de la noche a la mañana como quien dice, PP y PSOE se pusieron de acuerdo para imponer la estabilidad presupuestaria de las Administraciones Públicas cambiando un artículo. Ahora los políticos españoles están escribiendo todos los días cien veces en la pizarra: “Seré riguroso en el manejo de las cuentas públicas y adecuaré mis actuaciones a los principios de estabilidad presupuestaria”.

Como ves, las noticias tienen un cariz apocalíptico pero no te preocupes, el hedonismo vivalavirgen no se ha perdido. Que sigan las buenas costumbres.

No quiero extenderme. Otro día más. Hasta ese otro día.