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31 de diciembre de 2011

Chico, chica, chico, chica, chico, chica...

Sometidos a los caprichos del lobby feminista (incluyo al anterior presidente Zapatero), se asumen sus postulados como algo normal. Del PSOE y el gobierno al resto de la sociedad. Aunque en el PSOE no todos defienden la paridad con convicción, y los que no están de acuerdo están callados. Algunos hablan. Alfonso Guerra ha esperado a la derrota del PSOE en las últimas elecciones para hablar. No me vale.

El nivel de una obsesión

Ante el reciente nombramiento del equipo ministerial hecho por Mariano Rajoy la trompetería habitual de "El País" ha vuelto a sonar.

Gabriela Cañas ha escrito un artículo sobre la paridad. Tiene varias perlas. Entre otras:

“Con el nombramiento hecho por Rajoy de sus ministros, el retroceso a los primeros años de democracia ha quedado ejemplarmente perpetrado”.
No es así. El País publicó al día siguiente (22 de diciembre) un listado de mujeres en el gobierno. La primera vez que hubo cuatro ministras desde el comienzo de una legislatura fue en 1996.

“Las cuotas masculinas han sido, evidentemente, respetadas al máximo”.
Entiendo que hay ironía, de todas formas Rajoy podría haber nombrado más hombres, incluso.

“Que se opte por una mayoría tan aplastante de hombres merecería, sí, alguna explicación. ¿Qué tienen las mujeres que les impida acceder a esos puestos? ¿Es que acaso las militantes del PP no merecen los mismos reconocimientos que sus colegas masculinos?”
Según datos publicados por el INE, en diciembre de 2008 había un 35,3 % de afiliadas al PP. Si Rajoy hubiese nombrado una ministra más habría un 35,7 % de mujeres en el gobierno, cifras casi idénticas. Gabriela, ¿no cree que está haciendo un drama de todo esto?

“El partido, con su apabullante mayoría absoluta, mantendrá la falacia de que en el seno de su organización se priman los méritos sobre la condición sexual y que muchos seguirán dando por buena esa falacia, lo que significaría que las mujeres (al menos las del PP) son un poco más tontas. Nada más incierto. Pero esto es lo que hay”.
Según usted, en el PP no se priman los méritos sobre la condición sexual pero las mujeres de ese partido actúan como si así fuera. Entonces si las mujeres del PP no son tontas por obrar de esta manera, ¿qué son? Por otro lado, ¿en el PSOE se priman los méritos sobre la condición sexual? Según datos del INE, en 2009, en la Comisión ejecutiva federal del PSOE las mujeres eran el 50 %. ¿Casualidad, o se impone la paridad sobre el mérito?

“Marcelino Iglesias, el secretario de organización del PSOE, es de los pocos que ha destacado esta falta de paridad en el Ejecutivo de Rajoy”.
La paridad son cosas del PSOE, en realidad en la Ley para la igualdad efectiva de mujeres y hombres se contempla lo que se llama la composición equilibrada 60-40, en la que ninguno de los dos sexos debe superar el 60 %. Lo que quiere decir, aunque no se mencione, que existen las cuotas.

Soledad Alcaide, más moderada, incide más en las cuotas. La frase clave de su argumentación es:
“Cuando defendemos las cuotas en puestos de responsabilidad lo hacemos porque creemos que deben elegirse la misma proporción de mujeres que de hombres entre aquellos candidatos más cualificados para que la sociedad esté equitativamente representada”.

La realidad es que dentro de ese grupo de los candidatos más cualificados hay grados y unos pueden ser más aptos que otros para un determinado puesto. No hay dos personas iguales y por tanto no puede haber dos personas aspirantes a un puesto que tengan el mismo grado de idoneidad para ese puesto. Hay muchos elementos que considerar cuando se tiene que tomar la decisión de elegir a una persona para un puesto. Formación, expediente, experiencia, idiomas. La personalidad también cuenta y son muchos los matices que la configuran. Entonces yo pregunto. ¿Qué sucede si las cuatro personas más adecuadas para un puesto son hombres? ¿Y si esto se repite para varios ministerios? ¿Tenemos que elegir a la quinta porque es mujer? Según Soledad Alcaide, sí. Si Luis de Guindos fuese chica, Soledad Alcaide estaría de acuerdo con el Gobierno: Ministra de Economía.

Se hace hincapié en las cuotas en el gobierno, ¿pero qué pasa con las cuotas en las secretarías de estado? Según datos publicados por el INE en el año 2009, en el gobierno de España presidido por Zapatero había un 52,9 % de mujeres, sin embargo en la Administración General del estado (secretarías de estado, subsecretarías de estado, secretarías generales y direcciones generales) el porcentaje de mujeres era del 32,9 %. Podría pensar que la buscada paridad en el gobierno era una operación de fachada, de hecho, ya en el programa electoral del PSOE del año 2004 el 50-50 solo era un “símbolo de compromiso con la paridad”. Se podría decir que se daba por hecho que no habría paridad en otras instancias del estado. ¿No es esto reconocer que la paridad gubernamental solo eran fuegos de artificio?

Y no se habla de los porcentajes de afiliación a los partidos políticos. Según datos del INE, en abril de 2008 el porcentaje de mujeres afiliadas al PSOE sobre el total de afiliados era del 33,3 %. Teniendo en cuenta que en el gobierno socialista de 2008 había un 52,9 % de mujeres se podría decir que la mujer estaba sobrerrepresentada, el gobierno no reflejaba la realidad del Partido Socialista. Pero claro, la paridad era insoslayable puesto que era un “símbolo de compromiso”.

Ustedes quieren la paridad, no la igualdad. Paridad es una cosa e igualdad otra. Ustedes profanan y corrompen el sentido de la palabra igualdad. Hablar de paridad es hablar de cuotas, y hablar de cuotas no es hablar de igualdad. Ustedes no hablan tanto de igualdad como de =dad. Están muy pegadas a los números y la igualdad no son matemáticas. La impresión que producen ustedes es la de pertenecer a un ficticio comisariado contra la discriminación de la mujer en el que se dispara contra todo lo que se escapa a sus estándares.

12 de diciembre de 2011

El voto inútil

Aunque es cierto que todos los votos son útiles por cuanto que la suma de todos los votos refleja cierto estado de cosas, hay unos votos que son más útiles que otros por cuanto que es más fácil que sirvan para la consecución de un escaño. Curiosamente los partidos que pueden acabar con el voto inútil son los mismos que impiden la reforma de la ley electoral y los mismos que abusan de la terminología de “La utilidad del voto”. Pero, ¿qué se esconde detrás de la utilidad del voto?


El pasado 20 de noviembre hubo elecciones generales en España. El PP necesitó una media de 58.229 votos para conseguir un escaño; el PSOE, 63.399; CiU, 63.391; IU, 152.810; Amaiur, 47.661; UPyD, 228.048; ERC, 85.464 y BNG, 91.639. ¿Notan alguna desproporción en estos datos? La hay, y eso no solo es injusto sino que es un escándalo. Aunque no todo el mundo se eche las manos a la cabeza lo es.

Sin embargo, en la circunscripción de Madrid el PP necesitó 89.924 votos; el PSOE, 87.504; UPyD, 86.530 e IU, 90.074. Se nota la diferencia, hay menos disparidad en las cifras, están mucho más agrupadas. Si escogemos solo una circunscripción "se hace más justicia". Y entonces, ¿por qué no hacer más justicia?, ¿por qué no hacer las elecciones con circunscripción única? Un ciudadano, un voto. Que el voto de un ciudadano al partido X en Teruel se sume al voto de otro ciudadano al partido X en Madrid. Todos los votos deben valer lo mismo, todos los votos deben ser igual de útiles.

El PP logró la mayoría absoluta de escaños en el Congreso de los diputados. Y fue así, fundamentalmente porque IU y UPyD consiguieron muchas migajas, quedándoles así una porción de tarta mucho más pequeña que la que les correspondería en justicia (la imagen de arriba no refleja fielmente la realidad puesto que quienes son más perjudicados son IU y UPyD y no los grupos nacionalistas).

Se suele decir que si se hiciera otra ley más representativa habría gobiernos menos estables, sería más difícil que hubiera mayorías absolutas, ¿pero no era el consenso un valor de la democracia? Se suele decir que unas veces la ley beneficia a unos y otras a otros. No es cierto (al que más beneficia es al partido ganador), aunque podría ser que los partidos más perjudicados por esta ley se acercaran a PP y PSOE, pero todos sabemos bien lo improbable que es eso.

Dentro de unos días miles de personas se manifestarán para pedir la reforma de la ley electoral. Pasará como tantas veces. Amablemente recibirán una palmada en la espalda y una patada en el culo.

¿Qué se esconde, pues, detrás de los llamamientos a la utilidad del voto? El “Vote usted a mi partido” (ya que si usted vota a un partido pequeño probablemente no saque el asiento porque hay una ley electoral que nos beneficia).