Destaco varios extractos del Acuerdo (lean atentamente):
«Manifestamos nuestra voluntad de eliminar del ámbito de la legítima confrontación política o electoral entre nuestros dos partidos las políticas para acabar con el terrorismo».
«El diálogo propio de una sociedad democrática debe producirse entre los representantes legítimos de los ciudadanos, en el marco y con las reglas previstas en nuestra Constitución y Estatuto y, desde luego, sin la presión de la violencia. La paz, la convivencia libre y el respeto a los derechos humanos son valores no negociables».
«La defensa de los derechos humanos y de las libertades públicas corresponde, en primer lugar al conjunto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía y, en su ámbito, la Ertzaintza. De su capacidad y eficacia depende que se erradique en el País Vasco y en el resto de España la violencia, las amenazas y los chantajes de los terroristas y de quienes los sostienen».
«ETA debe perder toda esperanza. Y esa esperanza la perderá con la respuesta firme unida y democrática de los ciudadanos vascos y del conjunto de los españoles a cada una de sus vilezas».
«Este no es un compromiso coyuntural. Queremos dar a nuestro acuerdo eficacia de presente y proyección en el futuro».
«El objetivo de este acuerdo, impulsar conjuntamente las libertades y la política contra el terrorismo, exige una colaboración permanente entre el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español... y la búsqueda de posiciones conjuntas ante todos los acontecimientos que afecten a la política antiterrorista».
«Con la firma del presente acuerdo, PP y PSOE queremos ratificar públicamente nuestro compromiso firme de trabajo en común, para la defensa del derecho a la vida y a la libertad de todos los ciudadanos españoles».
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| Zapatero tras el atentado de ETA en el aeropuerto de Barajas |
Zapatero se creyó más listo que los demás pero no lo era (sigue sin serlo) e inició las negociaciones. No me vale como excusa, como se ha dicho alguna vez, que obrase con buena voluntad (otra cosa sería imperdonable), que el Gobierno debe hacer todo lo posible para acabar con el terrorismo o la posible influencia malsana ejercida sobre él de Jesús Eguiguren. No había nada que negociar con ETA y el tiempo de negociar ya había pasado. Ya sobró aquella lamentable reunión entre enviados de Aznar y ETA en 1999. La mayoría de la sociedad española había asumido que lo único que cabía era la derrota de ETA tras el movimiento de conciencia que se produjo durante el secuestro del concejal Miguel Ángel Blanco y después de su asesinato (1997). Además, hay que añadir que las tesis de Foro Ermua (fundada en febrero de 1998) ya estaban echando raíces en la sociedad y que PP y PSOE habían firmado el citado Acuerdo.
Ahora se está acercando el final de la era Zapatero y posiblemente, el mayor pecado durante estos años de un presidente que no estaba preparado para serlo, fue la negociación con ETA. Y lo que está sucediendo estos días es que el refrán se aplica dándole la vuelta a la frase. De aquellos lodos vino la ignominia del faisanazo (que ahora utiliza el PP para desgastar a Rubalcaba). Sin embargo, fue Zapatero quien impulsó la negociación con ETA y él es el primer responsable del chivatazo policial a ETA. No es difícil atar cabos... El soplo fue consecuencia de la trama política de la negociación y la dirección de la Policía depende del Gobierno.

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